Susurrando prosa.
!Ay Abril, Abril, Abril!
¡Ay Abril, Abril, Abril…!
a veces no quisiera ni que aparecieras
con tu carga de flores frescas
recién salidas de la primavera
con la calidez de tu sol
resucitado de la gelidéz
¡Ay Abril, Abril, Abril…!
cuanto nos pesas en la memoria,
no como una simple canción
que nos pide que nos acordemos de ti siempre
No, hay una patria ensangrentada
que desperezaba sus estrujadas alas
mas de treinta y un años tarde
y fuele cortados sus sueños
a penas siete meses
de iniciar el vuelo.
¡Ay Abril, Abril, Abril…!
Cuanta sangre y cuanto llanto
humedeció la tierra en un instante
y ya no fuimos mas hermanos
y ya no nos mirábamos como antes
de que vinieras Abril
pero era necesario
era imposible seguir postergado la primavera
y la humanidad descalza
de un virginal Santo Domingo
amóntonose en Ciudad Nueve, San Carlos,
y todas las villas circundantes
descalza sí y en harapos
y sus manos vacías
se armaron de coraje
de rabia y rebeldía
y repasaron la historia
buscando al culpable de toda aquella ignominia
y desde Colón al Triunvirato
fueron escrutados.
Hombres convertidos en patria
mujeres convertidas en patria
niños convertidos en patria
pero faltaba un Coronel
e hízose el Coronel como la luz
y fue sangre y sabia de su pueblo
conteniendo en el Puente y la embajada
los traidores y cobardes
¡Que vaina Abril! ¡Que vaina!
No se supone que tú
solo debes oler a primavera
a aroma de los bosques
y a las esencias de los manantiales
No se supone que tan solo
el cantío de los pájaros
el susurro de los amantes
el músculo y la fabrica
o el canto empuñando el arado
debieron ser tu única melodía
y no el fusil, la pólvora o la granada
¡Ay Abril, Abril, Abril…!
a cuarenta y tres años de distancia
aun nos sangran las heridas
a un nos lloran las heridas
y aun nos encantan las niñas rubias del norte
y sus maridos en traje de turistas
deambulando con sus cámaras y sus asombros
por las calles y parques de Quisqueya
o embriagados del icor de la caña
remeniando sus cuerpos desacompasados
en nuestras playas.
Pero, a pesar de la paz y la nostalgia
en ese Abril de 1965
como en cualquier otro abril
a ellos…
siempre lo preferiremos muertos.
Ransés Díaz
24/04/2008


